Para qué sirve un inventario del hogar
Un inventario del hogar es un registro ordenado de tus objetos valiosos junto con los datos difíciles de recordar más adelante: fecha de compra, valor, número de serie y una fotografía. Suena a papeleo justo hasta el momento en que lo necesitas.
Cuatro situaciones en las que esa lista ahorra tiempo y dinero de verdad:
- Un siniestro y su comunicación al seguro. Tras una inundación o un robo hay que enumerar lo destruido o sustraído. Solo de memoria, la mayoría recuerda entre el 60 y el 70 % de sus pertenencias y da con el resto cuando el expediente ya está cerrado.
- Reclamación y garantía. La fecha de compra y el justificante hacen falta justo cuando un aparato deja de funcionar, el peor momento posible para buscar un tique.
- Una mudanza. La lista permite comprobar que todo ha llegado y valorar el contenido para el seguro de transporte.
- Vender o regalar cosas. Saber lo que realmente tienes reduce las compras duplicadas y facilita las decisiones al ordenar.
Un principio pesa más que los demás: el inventario se construye poco a poco. Intentar describir un piso entero en una tarde suele terminar con la lista abandonada a mitad de la cocina.
La regla del 80/20: por dónde empezar
La mayor parte del valor de una casa está en una quincena, quizá unas decenas de objetos. Son ellos los que deciden si la lista sirve de algo. El resto —cubiertos, libros, ropa de diario— puede esperar o no llegar a figurar nunca.
Primera sesión: los 15 objetos más valiosos
Siéntate y anota de memoria los aparatos cuya reposición costaría más. Normalmente serán: televisor, portátil, los teléfonos de la casa, lavadora, frigorífico, lavavajillas, horno, cafetera, consola, cámara y objetivos, herramientas eléctricas, bicicleta, material deportivo, joyas y relojes.
Quince entradas suponen unos 30–40 minutos con fotos incluidas. Es un objetivo realista para una sesión y basta para que la lista ya tenga valor si algún día hay que dar parte.
Segunda sesión: lo difícil de reponer
El segundo grupo reúne objetos cuyo valor no es evidente pero cuya reposición resulta engorrosa: documentos, llaves de repuesto y dónde se guardan, equipos especializados, piezas de recambio, cosas de temporada guardadas en el trastero, equipamiento del garaje.
Qué dejar fuera
No tiene sentido catalogar lo barato, reemplazable y de compra habitual. La ropa de diario, la vajilla, la cosmética, la comida y los accesorios pequeños solo hinchan la lista y hacen que dejes de mantenerla. La excepción son las cosas caras dentro de su categoría: una chaqueta de esquí o una buena batería de cocina puede valer más que varios aparatos electrónicos.
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Qué anotar en cada objeto
Cuantos menos campos, más probabilidades de que la lista llegue a existir. Un conjunto mínimo que ya funciona:
- Nombre — concreto, con marca y modelo: «Lavadora Bosch WAN28», no «lavadora».
- Ubicación — la habitación y, en objetos pequeños, también el mueble o el estante.
- Categoría — para agrupar y resumir valores.
- Valor — precio de compra o valor de reposición estimado.
- Fecha y lugar de compra — punto de partida para garantías y reclamaciones.
- Fotografía — una vista general basta para empezar.
Conviene añadir, si están a mano: número de serie, una nota sobre el justificante de compra y dónde está el original, y la cantidad en objetos que vienen en conjunto.
¿Valor de reposición o precio de compra? Para dar parte resulta más útil la cantidad que costaría hoy un equivalente. Un aparato comprado hace cinco años por 3.000 puede costar hoy 2.000 — o 4.000. En caso de duda, anota el precio de compra con su fecha: la aseguradora hará el resto del cálculo y tú conservas una referencia.
Cómo fotografiar tus cosas
La fotografía es la prueba más sólida de que algo estuvo realmente en casa y la forma más rápida de completar datos después. No tiene que ser bonita: tiene que ser legible.
Dos fotos por objeto
La primera muestra el aparato entero en su sitio habitual, lo que de paso documenta la ubicación. La segunda es un primer plano de la placa de características, el número de serie o el justificante de compra. Ese par cubre la mayoría de las situaciones.
Consejos prácticos
- Fotografía con luz de día o con la luz del techo encendida: con poca luz el teléfono pierde nitidez en la letra pequeña.
- Toma las placas de características a 15–20 cm y comprueba en pantalla que las cifras siguen leyéndose al ampliar.
- En conjuntos, una foto general del lote y otra aparte de la pieza más cara.
- Las cajas y los manuales no hace falta fotografiarlos, pero una foto de la etiqueta con el número de serie en el embalaje suele ser más cómoda que leerlo en la parte trasera del aparato.
Domowik permite dos fotos por objeto en la versión gratuita y seis en Premium. En la práctica, dos son exactamente lo que necesita un aparato corriente: la vista general y la placa.
Categorías y ubicaciones sin desorden
La mayor amenaza para un inventario no son los datos que faltan, sino los nombres incoherentes. Si el mismo estante se llama unas veces «mueble del televisor», otras «debajo de la tele» y otras «salón», filtrar deja de tener sentido.
Fija el vocabulario antes de empezar
Antes de introducir el primer objeto, escribe las categorías que vas a usar y mantente en ellas. Algunas que funcionan en la mayoría de las casas: Electrónica, Electrodomésticos, Muebles, Herramientas, Deporte y aire libre, Joyas y relojes, Documentos, Temporada.
Lo mismo con las ubicaciones: nombra las habitaciones como hablas de ellas a diario y añade el detalle solo cuando haga falta, tras un guion: «Salón», «Salón — mueble del televisor», «Trastero — estantería izquierda».
Menos categorías es mejor
Ocho categorías que uses de verdad valen más que veinte en las que te pierdas al introducir datos. Una categoría debe responder a «dónde busco esto en la lista», no construir una clasificación científica.
Habitación por habitación
Con los objetos más valiosos ya registrados, lo más cómodo es seguir por habitaciones. Una por sesión, de 15 a 20 minutos.
Cocina
Grandes electrodomésticos (frigorífico, lavavajillas, horno, placa, campana), los pequeños con valor real (cafetera, robot de cocina, microondas), juegos de ollas y cuchillos si son de calidad.
Salón
Televisor, equipo de audio, consola, router, muebles de mayor valor, además de decoración y cuadros si tienen valor material.
Dormitorios y despacho
Ordenadores, monitores, tabletas, lectores electrónicos, joyas, relojes, cámaras y objetivos, instrumentos musicales.
Baño y lavadero
Lavadora, secadora, termo, aspirador, plancha y centro de planchado, equipos de limpieza de mayor valor.
Trastero, garaje, desván
Herramientas eléctricas, bicicletas, material deportivo y de acampada, neumáticos, accesorios del coche, cortacésped y herramientas de jardín. Suele ser la parte más descuidada del inventario y, a la vez, donde se guardan muchas cosas caras.
Consejo: empieza por la habitación donde están los objetos más caros, no por la más cercana a la puerta. Si el impulso se agota tras dos sesiones, al menos tendrás registrado lo más importante.
Un inventario pensado para el seguro
Si el seguro es el motivo principal de la lista, conviene plantear algunas cosas de otra manera.
Vigila la suma asegurada
El total del valor de todos los objetos muestra si la suma asegurada de tu póliza guarda todavía relación con la realidad. El infraseguro es una de las causas más frecuentes de que una indemnización sea menor de lo esperado.
Atención a los límites
Las pólizas suelen incluir límites separados para dinero en efectivo, joyas, electrónica y objetos guardados en dependencias como el trastero o el garaje. Conviene saber cuánto tienes realmente en cada grupo: las categorías del inventario lo responden en segundos.
Una copia fuera de casa
Un inventario guardado solo en el teléfono que ardió con el piso no servirá de nada. Exporta la lista y guarda una copia en otro sitio: en la nube, en un disco del trabajo o en casa de familiares. Domowik permite exportar los objetos a CSV y crear una copia completa JSON; dónde guardarla lo decides tú. Encontrarás más sobre el proceso de copia en nuestra guía sobre la copia de datos antes de cambiar de teléfono.
Mantener la lista al día
Un inventario que nadie actualiza pierde su valor en un año. Bastan tres hábitos para evitarlo.
- Anota el equipo nuevo enseguida. El mejor momento es el día de la compra, mientras el tique sigue en la bolsa y la caja en el recibidor.
- Revísalo dos veces al año. Quince minutos para comprobar las entradas más caras, retirar lo vendido y actualizar valores.
- Renueva la copia tras cambios grandes. Después de comprar algo caro o de una sesión ampliando la lista.
Al introducir un aparato nuevo conviene fijar también la fecha de fin de garantía: así una sola acción resuelve dos asuntos. Cómo construir ese sistema de avisos lo explicamos en la guía sobre el control de garantías y fechas importantes.
Registra hoy tus primeros 15 objetos
Domowik guarda fotos, valores y datos de compra en cada objeto — en local y sin cuenta.
Descargar Domowik en Google PlayErrores frecuentes
- Querer registrarlo todo de una vez. La causa más común de listas abandonadas. Quince de los objetos más caros aportan la mayor parte del beneficio con una fracción del esfuerzo.
- Catalogar menudencias. Anotar toallas y tazas hincha la lista hasta que las entradas importantes se pierden entre las irrelevantes.
- Nombres incoherentes de categorías y ubicaciones. «Electrodomésticos», «Aparatos de cocina» y «Cocina — aparatos» en una misma lista significan que filtrar ha dejado de funcionar.
- Fotos con números ilegibles. Una placa borrosa es tan inútil como no tener foto. Comprueba la legibilidad justo después de hacerla.
- Ninguna copia fuera del dispositivo. El inventario debe ayudar precisamente en la situación en que el teléfono puede quedar destruido o ser robado.
- Anotar un precio antiguo sin la fecha. La cantidad por sí sola no dice nada de lo que vale hoy el aparato.
- Saltarse el trastero y el garaje. Allí suele haber equipo que vale más que medio salón.
Cómo puede ayudarte Domowik
Un inventario puede vivir en un cuaderno, una hoja de cálculo o una aplicación: cualquiera funciona si de verdad lo usas. La hoja de cálculo va bien con listas sencillas, pero maneja peor las fotos y los recordatorios.
Domowik está pensado justo para este caso: un objeto tiene nombre, ubicación, categoría, valor, fecha y lugar de compra, una nota, fotos y fechas asociadas. Hay vista de lista y de cuadrícula, además de búsqueda, filtros y resumen de valor. La versión gratuita cubre 20 objetos y 2 fotos por objeto; Premium elimina el límite de objetos y permite hasta 6 fotos.
Los datos se guardan localmente en el dispositivo, sin necesidad de cuenta, y la copia y la exportación las inicias tú cuando las necesitas. Esto tiene una consecuencia importante: los datos no se sincronizan automáticamente, así que la copia hay que hacerla a mano antes de cambiar de teléfono.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en hacer un inventario del hogar?
Una primera sesión con los 15 objetos más valiosos, fotos incluidas, suele llevar de 30 a 40 minutos. Un inventario completo de una vivienda típica, repartido por habitaciones, supone unas 3 a 5 sesiones de 15 a 20 minutos. No merece la pena hacerlo de una sentada.
¿Hacen falta tiques para dar parte de un siniestro?
Las aseguradoras aceptan distintas formas de acreditar la posesión: además de tiques, fotos, extractos bancarios, tarjetas de garantía o números de serie. Cuanta más información coherente, más sencillo el trámite. Las condiciones varían entre compañías, así que conviene revisar las de tu póliza.
¿Conviene registrar lo que no está asegurado?
Sí, si es difícil de reponer o fácil de olvidar. El inventario sirve no solo ante siniestros, sino también en mudanzas, ventas y para encontrar aquello que guardaste hace un año.
¿Qué hago si no recuerdo el precio de compra?
Introduce un valor de reposición estimado —lo que costaría hoy un aparato similar— y señala en la nota que es una estimación. Un valor aproximado es mucho mejor que un campo vacío.
¿Hay que fotografiar cada objeto?
No. Las fotos tienen más sentido en equipos de mayor valor, en todo lo que lleva número de serie y en piezas únicas como las joyas. En productos corrientes y fáciles de conseguir basta con un nombre preciso y el modelo.
¿Dónde conviene guardar ese inventario?
En el dispositivo que usas a diario, más una copia en otro sitio: la nube, un ordenador o un disco externo. La regla clave: la copia no debe estar únicamente donde están las cosas registradas.